Hermano/a del Reino
Reunidos dos o más en Nombre del Verbo y su Reino, comenzamos juntos el Recuerdo.
Yo vengo a hablarte de la Verdad de la cual todas las cosas proceden y todas las cosas fueron hechas, El Verbo en lo invisible.
Yo me presento ante ti, sin firma y sin rostro. Más yo no busco tu reconocimiento, ni tu aplauso, ni tu dinero, nada externo yo necesito, nada falso yo quiero. En el Reino del Verbo nada sobra y nada falta.
Aquí no vas a leer, no vas a aprender, no vas a acumular, no vas a memorizar, no vas a repetir.
Es en este lugar, que no es libro, sino donde dos o mas se Reúnen en Nombre del Verbo y su Reino para juntos comenzar el Recuerdo.
Recordar quienes realmente somos. Recordar quienes somos antes a la carne, antes al ego, antes al personaje con su historia, su circunstancia, su verdad, sus intereses...
¿Quiénes somos antes a toda forma?
Este Altar estará actualizándose hasta que el Verbo olvidado haya sido recordado y su Reino instaurado.
De cierto os digo que todo el Reino de los Cielos será Revelado para que se entienda y se comprenda. Para que se Recuerde y se Reconozca.
Lo que aquí se Revela no es mi opinión, ni mi idea, ni mi creencia... Todo eso nace del personaje que yo no soy y aquí no escribe. Porque entonces de mentiras yo te hablaría y con firma y rostro, esto un libro sería.
Lo que aquí se revela no nace de mi, yo vengo de estas Palabras y todas las cosas vienen de ellas. Y por esto, que yo no me puedo adueñar ni proclamar la Autoría (firma y rostro) de la Verdad de la cual yo vengo y todas las cosas vienen. Porque la Verdad no es solo mía, yo vengo de ella. La Verdad del Verbo que he Recordado y Reconocido, y en su Nombre yo escribo.
Mi Palabra es la Espada del Padre forjada en Verbo y empuñada en Fuego.